Mismidades y Egomanías de un tal Vorazip

Un blog donde las arbitrarias opiniones de su redactor acerca de la vida y todo lo demás, generarán odios y adhesiones a granel.

viernes, junio 17, 2005

Vorazip contra los mimos, los payasos y los hombres estatua, entre otros.(espero que el de la foto no me encuentre...)

A mí no me engañan con falsos romanticismos que solo aparecen en los libros del 30. Para mi la calle Florida es la calle que yo veo, y la calle que yo veo está llena de miseria, de todo eso que no queremos que nos pase.
Ya bastante uno tiene que soportar la indiferencia del estado (sí, lo puse con minúscula) ante los cientos de chicos que andan solitos y solos pidiendo limosnas por hambre y por costumbre, en iguales proporciones, como para que además a uno le pase los payasos, los mimos, los hombres estatua, y demás etcéteras de varieté... Hay muchos de ellos pululando por ahí con una sonrisa pintada. Y muchas veces he transitado la calle Florida cuando de repente, y para mi sorpresa, veo que la gente, ahora lo recuerdo, me mira y se ríe…
Exacto, usted es muy perceptivo señor, un mimo está haciendo de las suyas, y a costa suya, mía, y de quién sabe cuánta gente.
Si aquellos mimos que alguna vez me han burlado ante el prójimo supiesen el talento con el cual he sido bendecido por los dioses, (debo confesar que soy politeísta) más que imitarme en mi manera de caminar me imitarían en la magnitud de mi existir.
Esos grandes corruptores de la felicidad de los niños y los no tanto por unas monedas, me quitan la ilusión, y no sólo por su procaz manera de ganarse la vida, en este caso, al imitarme en la calle Florida, y en otras calles, debo admitir.
Yendo al grano, al quid de la cuestión donde sea que se encuentren los quids, a veces creo que si el mundo no estuviese lleno de este tipo de farsantes, sería un poquito mejor. Nos reiríamos con el otro y no del otro. Y aunque amo y odio a Platón en iguales términos, digamos que fue el primer “facho”, hubiese sido más coherente que en “La república” hubiese hablado de la necesidad imperiosa de desterrar a los mimos, a los payasos, y a los hombres estatua también, no sólo a los artistas. Siguiendo sus paradójicas ideas, podría decirse que yo ya fui desterrado hace miles de años, y algo me dice que en estas tierrafiestas del consumo sin par, Platón estaría medianamente satisfecho, y el cincuenta por ciento de su insatisfacción sucedería al darse cuenta que los filósofos en los que él confiaba, tampoco tienen lugar aquí.
¿Acaso usted vio algún filósofo que tenga algo que ver con el poder? Bueno, mejor no me conteste y volvamos al tema de la calle Florida. Podríamos agregar otras especies desagradables que transitan sus veredas haciendo de la vileza su “mínima” expresión, a saber:
Los imitadores de Silvio Rodríguez
Los imitadores de Alejandro Sanz (esto sí que me hace pensar que la vida no tiene sentido alguno)
Los pichones de fakir
Las parejas de tango (¡y eso que amo el tango!)
¿Cómo explicar lo que siento ante tamañas excre…, perdón, expresiones? Es como ver a Sergio Denis en el subterráneo, o escuchar a Pocho la Pantera en Mar del Plata cantando My Way, o como una pelea de superhéroes en la Cervecería Quilmes, con un Batman en pedo bailando con varias mujeres y minutos después con el calconcillo roto y la máscara llena de sangre, llevado a regañadientes junto con Superman a la comisaría ¿Que no me cree que todo esto pueda ser posible? Bueno, tengo un ejemplo más, transitar la calle Florida es como ver a los Power Ranger empujando un auto sin batería en Villa Gessell.
¿Que continúa sin creerme? Bueno, entonces esto ya es problema suyo, quedese con los mimos y los payasos y visite otro blog.

Vorazip

“Quien suscribe no se hace cargo de las opiniones vertidas debido a su carácter especialmente ciclotímico”

Humildísimos pareceres míos y nostálgicos para aquellos que están en el rock


Para tomar un jugo de tomate frío o tenerlo en las venas (un bloody mary no estaría mal, ¿no?), se necesitaba algo que parece no haber quedado en la genealogía de los “músicos” del rubro(es una subironía eh). Y tomar un brebaje de esta calaña era un rito, podía gustarte o no, pero sabías que había sinceridad, o por lo menos, cierta sinceridad detrás de esas canciones de cuatro tonos.
Para mí los pingüinos rockeros de las Malvinas tienen más “actitud” que los pibes de barrio de ahora que se cuelgan un instrumento para hacer sus canciones (y seguramente –que malo soy-enchufan el plug en el equipo y después en la guitarra). Yo siempre pregunto: ¿Y Spinetta de donde salió? ¿O Núñez es una ciudad acaso?
Entiendo que me estoy poniendo viejo, y que lo que fue una vez no tiene por qué ser hoy lo mismo, pero no pretendo lo mismo, no me malinterprete le pido a usted, lector de blogs, busco y ansío sinceridad, tan solo eso, y si me permite la soberbia, para estos asuntos yo soy un lince observando a su presa, señores, yo soy un suricata parándose en dos patas.
El rockero de ahora, no el pingüino al que me referí dos párrafos atrás, es, como adelanté en uno de los textos anteriores que probablemente usted no lea (tampoco), el que piensa en el resultado y no deja que la obra se vaya construyendo por sí misma, que la cosa fluya. Es como si yo pensase primero en el lector y después recién en mi, y sabe una cosa, eso se nota, y logran una obra sospechosa, eso de macdonalizar y futbolizar las canciones producen el efecto ya sabido, rico (si se tiene mucha hambre y poco dinero) pero que luego nos dispara irremediable o remediablemente a la farmacia más cercana en busca de antiespasmódicos. Sí, ante estas circunstancias algunos nos sentimos “vacíos”, y no sólo en el estómago.
Así que bueno, sólo esto por hoy, tal vez su dieta sea otra, no lo culpo, o sí, ya no lo sé, pero así como digo una cosa digo la otra eh, en la banda Catupecu Machu intuyo algo de eso que ansío, de eso que busco y tan pocas veces encuentro, hay algo en esa música y en esas letras, yo sé lo que les digo…le dije que era un lince para estas cosas, un suricata parándose en dos patas. ¡Aguante Catupecu viejita!

Vorazip

“Quien suscribe no se hace cargo de las opiniones vertidas debido a su carácter especialmente ciclotímico”


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